2 Samuel, Capitulo 11
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Datos generales
Escritor: Gad, Natán
Escritura: Escrituras Hebreoarameas
Sitio: Israel
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1Y a la vuelta del año, al tiempo en que suelen salir los reyes a campaña, aconteció que David procedió a enviar a Joab y a sus siervos con él, y a todo Israel, para que arruinaran a los hijos de Ammón y sitiaran a Rabá, mientras David moraba en Jerusalén.

2Y al tiempo del atardecer aconteció que David procedió a levantarse de su cama y a pasearse sobre la azotea de la casa del rey; y desde la azotea alcanzó a ver a una mujer que estaba bañándose, y la mujer era de muy buena apariencia.3Entonces envió David y preguntó acerca de la mujer, y alguien dijo: “¿No es esta Bat-seba hija de Eliam la esposa de Urías el hitita?”.4Después de aquello David envió mensajeros para poder tomarla. De modo que ella entró a donde él, y él se acostó con ella, mientras ella estaba santificándose de su inmundicia. Más tarde ella regresó a su casa.

5Y la mujer quedó encinta. Por lo tanto ella envió e informó a David y dijo: “Estoy encinta”.6Por lo cual David envió [mensaje] a Joab, diciendo: “Envíame a Urías el hitita”. De modo que Joab envió a Urías a donde David.7Cuando Urías vino a él, David empezó a preguntar cómo le iba a Joab y cómo le iba a la gente y cómo iba la guerra.8Por fin David dijo a Urías: “Baja a tu casa y lávate los pies”. Por consiguiente, Urías salió de la casa del rey, y el obsequio del rey salió tras él.9Sin embargo, Urías se acostó a la entrada de la casa del rey con todos los demás siervos de su señor, y no bajó a su propia casa.10De modo que se lo informaron a David, diciendo: “Urías no bajó a su propia casa”. Ante aquello, David dijo a Urías: “¿No es de un viaje que has entrado? ¿Por qué no has bajado a tu propia casa?”.11Ante esto, Urías dijo a David: “El Arca e Israel y Judá están morando en cabañas, y mi señor Joab y los siervos de mi señor están acampados sobre la faz del campo, y yo... ¿entraré en mi propia casa a comer y beber y acostarme con mi esposa? ¡Tan ciertamente como que vives tú y vive tu alma, yo no haré esta cosa!”.

12Entonces David dijo a Urías: “Mora aquí hoy también, y mañana te enviaré”. Por eso Urías siguió morando en Jerusalén aquel día y el día siguiente.13Además, David lo llamó para que comiera delante de él y bebiera. De modo que lo emborrachó. No obstante, este salió por la tarde para acostarse en su cama con los siervos de su señor, y no bajó a su propia casa.14Y por la mañana aconteció que David procedió a escribir una carta a Joab y a enviarla por mano de Urías.15De modo que escribió en la carta, diciendo: “Pongan a Urías enfrente de los ataques más pesados de la batalla, y tienen que retirarse de detrás de él, y él tiene que ser derribado y morir”.

16Y, mientras Joab vigilaba sobre la ciudad, aconteció que mantuvo a Urías puesto en el lugar donde sabía que había hombres valientes.17Cuando los hombres de la ciudad salieron y se pusieron a pelear contra Joab, entonces cayeron algunos del pueblo, los siervos de David, y Urías el hitita también murió.18Joab entonces envió para informar a David de todos los asuntos de la guerra.19Y se puso a mandar al mensajero, y dijo: “Luego que acabes de hablar al rey de todos los asuntos de la guerra,20entonces tiene que suceder que, si sube la furia del rey y él te dice en efecto: ‘¿Por qué tuvieron ustedes que acercarse tanto a la ciudad para pelear? ¿No sabían que ellos dispararían desde encima del muro?21¿Quién fue el que derribó a Abimélec hijo de Jerubéset? ¿No fue una mujer que arrojó sobre él una piedra superior de molino desde encima del muro, de modo que él murió en Tebez? ¿Por qué tuvieron que acercarse tanto al muro?’, entonces tienes que decir: ‘Tu siervo Urías el hitita murió también’”.

22Así que el mensajero se fue y vino y refirió a David todo aquello acerca de lo cual Joab le había enviado.23Y el mensajero pasó a decir a David: “Los hombres resultaron superiores a nosotros, de modo que salieron al campo contra nosotros; pero nosotros seguimos empujándolos precisamente hasta la entrada de la puerta.24Y los disparadores siguieron disparando contra tus siervos desde encima del muro, de modo que murieron algunos de los siervos del rey; y tu siervo Urías el hitita también murió”.25Ante esto, David dijo al mensajero: “Esto es lo que dirás a Joab: ‘No parezca malo este asunto a tus ojos, porque la espada lo mismo se come al uno que al otro. Haz más intensa tu batalla contra la ciudad y échala abajo’. Y anímalo”.

26Y la esposa de Urías llegó a oír que Urías su esposo había muerto, y se puso a plañir por su dueño.27Cuando hubo pasado el período de duelo, David en seguida envió y la acogió en su casa, y ella llegó a ser su esposa. Andando el tiempo, ella le dio a luz un hijo, pero la cosa que David había hecho pareció mala a los ojos de Jehová.

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Textos biblicos destacados.
Feliz es el hombre que no ha andado en el camino de los inicuos.

1Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos, y en el camino de los pecadores no se ha parado, y en el asiento de los burladores no se ha sentado.2Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová,y día y noche lee en su ley en voz baja.3Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito.
Dios restaurara la tierra.

13Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en estos la justicia habrá de morar.
Si ponemos en primer lugar a Dios el nos dara lo que necesitamos.

33”Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de [Dios], y todas estas [otras] cosas les serán añadidas.
Jehová eliminara la muerte.

8Él realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo [lo] ha hablado.
Los muertos se levantaran para ser juzgados.

28No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz29y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.
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